En los últimos días han crecido las noticias sobre el personal de salud infectado por SARS-COV-2 en varias latitudes. El pasado 8 de abril, José Angel Portal, Ministro de Salud Pública de Cuba, anunció que 25 trabajadores de la salud resultaron positivos al nuevo coronavirus. Dos días después, sumaban 30*.

Lejos de lo que podría pensarse, dada la responsabilidad de los trabajadores de la salud ante la pandemia, no todos los países transparentan la información sobre el personal sanitario afectado por el nuevo coronavirus.

La visualización que presentamos seguidamente, constituye nuestro primer acercamiento a la situación internacional de estos profesionales. Los datos obtenidos son resultado del ejercicio de contrastar la información fragmentada y dispersa sobre el tema, que ha sido publicada en medios de comunicación y fuentes oficiales de algunos países.

Fuentes: Elaboración propia a partir de la información obtenida en Istituto Superiore di Sanità, Cubadebate, Health Protection Surveillance Centre, Ahval Noticias, KazakhT, El Comercio, EFESistema Nacional de Emergencias, Diario UChile, Resumen de salud, Animal Político, The Nation Thailand.

Las causas de contagio del personal sanitario, según informó el Ministro de Salud Pública de Cuba, son: 1) infección extrahospitalaria, 2) manejo de pacientes que no aparentaban tener una enfermedad respiratoria vinculada a COVID-19, y 3) violación de normas de seguridad. Estas causas encontradas en la Isla, son comunes al personal sanitario de numerosos países.

Los trabajadores de la salud son particularmente vulnerables por varias razones. Una de ellas está asociada a la naturaleza de la enfermad que puede presentarse asintomática y es altamente contagiosa. Asimismo, se han documentado síntomas tempranos –como los gastrointestinales- que inicialmente no se vincularon con la enfermedad.

Otros factores que explican las cifras de contagio en el personal sanitario son la alta exposición a las partículas virales, así como el estrés y las intensas jornadas de labor, que pueden afectar el sistema inmunológico.

Según un artículo publicado sobre la experiencia italiana, el estrés laboral de médicos y enfermeras se combina con la ansiedad y el temor por la posibilidad de infectar a sus pacientes, y transformar los hospitales en “incubadoras del virus”. En los sanitarios también convive la disyuntiva entre la responsabilidad de proteger a sus familias y las necesidades afectivas asociadas a ellas.

La escasez de suministros y la insuficiente disponibilidad de insumos de protección para el personal de salud, han sido de las problemáticas más señaladas por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), los medios de comunicación y las asociaciones profesionales.

La disponibilidad de insumos en el mercado internacional es uno de los múltiples factores que explica esta problemática. Las importaciones y exportaciones de instrumentos médicos se concentran en un pequeño grupo de países, lo que repercute en la capacidad de respuesta ante la demanda global de la pandemia. Las visualizaciones siguientes, obtenidas de The Observatory of Economic Complexity (OEC), responden a las preguntas “¿Qué países exportan instrumentos médicos (2017)?” y “¿Qué países importan instrumentos médicos (2017)?”, respectivamente.

Fuente: The Observatory of Economic Complexity.

Como se puede apreciar, los principales exportadores de instrumentos médicos son los Estados Unidos ($22 billones), Alemania ($10,3 billones), México ($8,41 billones), China ($7,49 billones) y los Países Bajos ($6,15 billones).

Cuatro de los principales exportadores, figuran también entre los primeros importadores: Estados Unidos ($21,2 billones), Alemania ($7,86 billones), los Países Bajos ($7,13 billones) y China ($5,3 billones). Las lógicas del mercado global se superponen, una vez más, a los derechos sociales básicos, y profundizan las asimetrías entre regiones y países, y al interior de estos.

Fuente: The Observatory of Economic Complexity.

La insuficiente disponibilidad de insumos médicos también se relaciona con la capacidad de inversión y el gasto público en salud de cada país. A continuación se presentan los datos del PIB per cápita, y el gasto total en salud por habitante, donde se explicita que no existe una relación positiva entre ambos indicadores. Es decir, un PIB más alto no garantiza una mayor inversión en salud.

Fuente: Elaboración propia a partir de la información del PIB per cápita del Banco Mundial y el Gasto total en salud por habitante de la OMS.

Otros dos indicadores que dan cuenta de la inversión en salud son el número de camas y el número de médicos por cada mil habitantes. Ambos cobran relevancia ante la saturación de las redes sanitarias debido al aumento del número de casos. Más allá de la eficiencia o no en la gestión de la crisis por parte de los gobiernos y las autoridades sanitarias, la pandemia explicita la necesidad de inversión en salud y formación de recursos humanos especializados como política sostenida, y no como una emergencia coyuntural.

Fuente: Elaboración propia a partir de la información de las Camas de hospital por cada mil habitantes  y los Médicos por cada mil habitantes del Banco Mundial.

Los médicos, enfermeras, técnicos y personal de la salud, como todos los héroes reales, también son vulnerables. La naturaleza de la enfermedad y las dinámicas provocadas por la actual contingencia, así como las estructuras económicas, políticas y sanitarias de los países, figuran entre  las causas que ayudan a entender por qué se está enfermando el personal sanitario en el mundo.

 

Notas:

*Según el Ministro de Salud Pública de Cuba, de los 30 trabajadores sanitarios afectados, 16 son médicos, 10 enfermeras, 2 técnicos, 1 pantrista y 1 conductor de ambulancia. Es decir, dentro del personal sanitario en el país se incluye tanto a los profesionales y técnicos del sector, como a los trabajadores de servicio que posibilitan el funcionamiento del sistema de salud cubano.

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Sobre el autor

Anidelys Rodríguez Brito

Anidelys Rodríguez Brito

Doctora en Ciencias Sociales y Políticas por la Universidad Iberoamericana de México (2018). Graduada de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2005), donde trabajó como profesora e investigadora (2005-2014). Sus áreas de trabajo son: Políticas Sociales, Bienestar Social, Capital Social, Ciudadanía, Comunicación y TIC, y Métodos mixtos.

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