La otra forma de vida en la Ciénaga, además de la caza, es la pesca. Se ha visto afectada por la invasión de la claria en sus ecosistemas. Por ello, los pescadores de la zona se han organizado en pequeñas cooperativas para eliminar esta especie invasora que, si bien puede ser consumida, elimina otras especies. La intención de estos pescadores, por tanto, es capturar tantas clarias como sea posible, a fin de mitigar su presencia en esas aguas (Foto: Felko).
A mediados de septiembre de 2018, viajé a la Ciénaga de Zapata para fotografiar sus comunidades. Una mañana acompañé a estos cazadores locales en la caza de puercos jíbaros. Esas fechas eran las ideales para ello, pues el agua desciende en los canales y, al estar mejor comunicada la zona, los puercos jíbaros se acercan más a la comunidad. Ambos cazadores iban acompañados de sus perros, que ayudan a rastrear a los cerdos y además protegen de estos a sus dueños (Foto: Felko).
Cuentan que el solar de Compostela 653, en la Habana Vieja, hace mucho tiempo fue una opulenta residencia conocida como Palacio de Zuazo, hogar del Marqués de Almendares. Este solar duró hasta hace dos años, cuando reubicaron a quienes lo habitaban. Hoy solo quedan dos familias (Foto: Alberto (El Chino) Arcos).
Para mí, la situación de la basura en La Habana es uno de los grandes problemas de la ciudad. Quizá es un problema de planificación y coordinación de las autoridades, pero también están la desidia de la gente y el poco sentido de pertenencia al lugar que habitan. Esta imagen es uno de los muchos absurdos vinculados a la basura que uno puede encontrar en La Habana (Foto: Alberto (El Chino) Arcos).
Alberto Gutiérrez tiene 62 años y 45 de ellos los ha dedicado a la cría de palomas. Es uno de los más antiguos palomeros que hay en el país y pertenece a la Federación Colombófila de Cuba. Cuando lo fotografié, hace no más de tres meses, tenía un estimado de 30 palomas para cría y en buen estado. En su azotea de Centro Habana me hablaba con orgullo de sus distintos premios y reconocimientos (Foto: Alberto (El Chino) Arcos).
Aquí estaba la cama. Yo estaba en la puerta hablando con unos niños y mi esposo había ido al baño y cuando yo estoy regresando para el cuarto sentimos un ruido y de pronto el techo se fue abajo. Nos tiramos pa’ allá atrás. Todo fue muy rápido, pero fue una suerte que no estuviéramos acostados (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
Nosotras estábamos despiertas. Estábamos en casa de mi madrina probándonos los disfraces y se fue la luz. Había un ruido. Yo lloré. Cuando vinimos, ya esto estaba así (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
Yo sentí un ruido, pensé que era una turbina y me asomé. Pensé que era un avión que andaba dando vueltas y cuando vi el cielo entré y le dije a ella: “Corre que es un tornado”. Yo me quedé aguantando la puerta pa’ proteger a los míos, pero qué va, arrancó la puerta y me tiró contra la pared y me cayó todo arriba. Ella se arrinconó con los niños debajo de una teja que quedó y por suerte están bien. Tenemos dos, uno de cinco años y uno de diez meses. No quedó nada. A mí me mandaron reposo absoluto, pero yo tengo que levantar esto (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
Yo estaba aquí en la cocina y sentí el ruido y de pronto el techo de la parte de allá salió volando. Era como cuando tiras gravilla al aire, toda esparcida, así estaba todo dando vueltas y las chispas por todos lados. Yo quería salir para afuera por el susto pero mi marido me agarró por el pelo y me arrinconó allá atrás. Qué susto, mija (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
Yo sentí un ruido y salí a ver lo que era y me puse a orinar aquí en el patio y de pronto empezó un aire y yo fui para la casa aguantándome, pero yo ya no sabía a qué atinar. Los hombres solo pueden prestarle atención a una sola cosa a la vez. Todo fue muy rápido. A mi mamá le había caído el techo arriba y tuve que sacarla. Volvió a nacer, mira, ahí está entera. Ella tiene Alzheimer. Me pregunta qué pasó y no se acuerda. Está como si nada. Por la noche me pregunta que por qué no acabo de encender la luz. Ahora estamos durmiendo en este contenedor que tengo en el patio, hasta que podamos arreglar la casa. Dicen que van a mandar tejas. Yo era director de esta revista. Vamos a abrir una lata de atún que me regalaron los muchachos. Te quedas de invitada (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
Sí, hazme la foto. Ay, mijita. Qué susto tan grande. ¿Quieres entrar para que veas la casa por dentro? Mira el hueco del techo, pero, bueno, más o menos tengo todas mis cosas aquí como puedo. No es fácil. Ojalá puedas ayudar con tus fotos (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
Soy Funes, arqueólogo y escritor. Esta no es mi casa, yo vivo en el edificio aquel. Allí a la gente del quinto piso les llevó la placa completa. Yo perdí la antena de televisión y, mira qué casualidad, caminando por la Vía Blanca en la mañana la encontré. Vine a ayudar a Montecino que sí sufrió daños. Se le fue el techo con todo, pero, mira, el cuadro de Martí ni se cayó al piso (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
Estábamos en la casa y de pronto sentí un ruido muy fuerte, como muchos aviones. El cielo estaba rojo. Todo empezó a salir volando. A la viejita la tuvimos que sacar de abajo de los escombros porque todo le cayó arriba, pero ella está bien, está durmiendo allá atrás. La casa entera se fue. Quedó la taza del baño. Aquí tengo el número, por si vienen preguntando, para que sepan cuál era la casa. Nos quedamos sin nada (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
Las peleas de gallos son una sangrienta tradición del campo cubano que no ha dejado de practicarse. Es usual en muchos pueblos encontrar vallas clandestinas o campesinos que crían gallos para pelearlos en entornos familiares. Esta la encontré camino a Pinar del Río y es de las pocas vallas autorizadas que existe en Cuba (Foto: Raul Cañibano).
Los habitantes de la Ciénaga de Zapata tienen permitida la caza de cocodrilos pero no su comercialización. Tradicionalmente, el cocodrilo ha alimentado a los cenagueros, quienes lo preparan de las más diversas formas. Del animal aprovechan no solo su carne, sino también la grasa, que emplean para cocinar (Foto: Raul Cañibano).
En 2006 hice la ruta martiana junto a Juan Carlos Alom y Felco Calderín. Camino a Mella, nos albergamos una noche en casa de esta familia. Recuerdo su hospitalidad. La señora, embarazada, mató un pato para nosotros y a él lo acompañamos toda la noche mientras velaba el parto de su puerca. En su muy humilde finca, este parto representaba una buena oportunidad de ingresos (Foto: Raúl Cañibano).
En 2006 hice la ruta martiana junto a Juan Carlos Alom y Felco Calderín. Camino a Mella, nos albergamos una noche en casa de esta familia. Recuerdo su hospitalidad. La señora, embarazada, mató un pato para nosotros y a él lo acompañamos toda la noche mientras velaba el parto de su puerca. En su muy humilde finca, este parto representaba una buena oportunidad de ingresos (Foto: Raúl Cañibano).
Regresando de Cienfuegos me tropecé con este hombre y su caballo. Estaba intentando devolverlo a sus patas después de una gran caída en medio de la ardiente carretera. Allí estuvimos un par de horas, castigados por el sol, hasta que la fatigada bestia por fin se repuso. Según me contó el señor, este hermoso animal era su bien más preciado (Foto: Juan Carlos Alom).
Las cayucas de Baracoa son el medio de transporte más importante con que cuentan los pobladores del Naranjal del Toa. Nuevos reglamentos han limitado la construcción de estas pequeñas embarcaciones, lo cual atenta contra el desempeño de la vida cotidiana de tan recóndito lugar en las montañas de Cuba (Foto: Juan Carlos Alom).
A inicios de la Revolución, Luis Morales construyó una presa cuya agua abastece sus propios sembrados y la comunidad Dos Hermanas, en donde habita. Allí se convirtió en un líder, y fue decisivo en las demandas al gobierno para que la zona, tras 40 años de insistencia, fuese electrificada (Foto: Juan Carlos Alom).
En algunas de las principales avenidas de La Habana las lámparas de sodio han sido remplazadas por luminarias con tecnología LED, que tienen mayor durabilidad y suponen un ahorro considerable de
combustible. Sin embargo, hay muchos barrios que aún permanecen casi en penumbras (Foto: Joyme Cuan)
En algunas de las principales avenidas de La Habana las lámparas de sodio han sido remplazadas por luminarias con tecnología LED, que tienen mayor durabilidad y suponen un ahorro considerable de combustible. Sin embargo, hay muchos barrios que aún permanecen casi en penumbras (Foto: Joyme Cuan).
Enrique Kaida es campesino en Camagüey y se dedica a la cría de ganado mayor. Su familia, de origen japonés, sufrió el confinamiento en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los japoneses de Cuba fueron retenidos en campos de Isla de Pinos y La Habana (Foto: Carlos Otero).
Durante las dinamitaciones para la creación de un desvío de la carretera Baracoa-Maisí, el techo de Georgina fue afectado por las piedras que se desprendían. Espera ser compensada en algún momento con un nuevo techo (Foto: Carlos Otero).
Daymara ha sido por años la profesora de natación de Cayo Granma, Santiago de Cuba. A falta de piscina, los niños aprenden a nadar en la misma bahía (Foto: Carlos Otero).
Amalia perdió su casa en el huracán Matthew. Luego de la tragedia, comenzó a acopiar los plásticos traídos por el mar y con ellos hacía flores que después vendía con la intención de reconstruir su casa (Foto: Carlos Otero).
Cuando llueve en la Sierra Maestra, muchos de sus caminos se vuelven intransitables por la crecida de los ríos que dejan a sus pobladores incomunicados. Es entonces cuando los camiones se vuelven la única alternativa de obtener comida y los insumos básicos para los habitantes de la región. Foto: Daniela Muñoz.
Cuando llueve en la Sierra Maestra, muchos de sus caminos se vuelven intransitables por la crecida de los ríos que dejan a sus pobladores incomunicados. Es entonces cuando los camiones se vuelven la única alternativa de obtener comida y los insumos básicos para los habitantes de la región (Foto: Daniela Muñoz).
Ella es Gladys de Vega Grande, en Buey Arriba, Granma. Vivía también allí cuando arrasó el ciclón Flora con todas las casas que existían en esa zona en 1963. Gladys me cuenta con una extraña gracia que aquellos días muchos vecinos se refugiaron en su casa, que jugaron y bebieron ron mientras pudieron pero en algún momento el miedo los calló. Al día siguiente, Vega Grande era otra. Entonces la Revolución construyó una nueva Vega Grande bien grande, pero hoy muchas de esas casas son las mismas y Vega Grande es cada vez menos grande (Foto: Daniela Muñoz).
La Habana genera diariamente un aproximado de 23 000 metros cúbicos de desechos sólidos. A pesar de los esfuerzos del país, la situación de la basura en La Habana se ha vuelto crítica.  Foto: Andrea Montecino.
La Habana genera diariamente un aproximado de 23 000 metros cúbicos de desechos sólidos. A pesar de los esfuerzos del país, la situación de la basura en La Habana se ha vuelto crítica (Foto: Andrea Montecino).
La Bahía de La Habana, con una profundidad media de 9 metros, está contaminada por desechos industriales y comunitarios que arrastran el río Luyanó y sus afluentes Martín Pérez y Arroyo Tadeo (Foto: Noah Barrios)
La Bahía de La Habana, con una profundidad media de 9 metros, está contaminada por desechos industriales y comunitarios que arrastran el río Luyanó y sus afluentes Martín Pérez y Arroyo Tadeo (Foto: Noah Barrios).

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Periodismo de Barrio

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Revista digital hecha desde Cuba para ampliar y diversificar la información sobre el impacto del cambio climático en poblaciones vulnerables del país mediante la producción de investigaciones periodísticas en diferentes formatos y géneros.

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