Yo sentí un ruido y salí a ver lo que era y me puse a orinar aquí en el patio y de pronto empezó un aire y yo fui para la casa aguantándome, pero yo ya no sabía a qué atinar. Los hombres solo pueden prestarle atención a una sola cosa a la vez. Todo fue muy rápido. A mi mamá le había caído el techo arriba y tuve que sacarla. Volvió a nacer, mira, ahí está entera. Ella tiene Alzheimer. Me pregunta qué pasó y no se acuerda. Está como si nada. Por la noche me pregunta que por qué no acabo de encender la luz. Ahora estamos durmiendo en este contenedor que tengo en el patio, hasta que podamos arreglar la casa. Dicen que van a mandar tejas. Yo era director de esta revista. Vamos a abrir una lata de atún que me regalaron los muchachos. Te quedas de invitada (Foto: Evelyn Sosa).
Sí, hazme la foto. Ay, mijita. Qué susto tan grande. ¿Quieres entrar para que veas la casa por dentro? Mira el hueco del techo, pero, bueno, más o menos tengo todas mis cosas aquí como puedo. No es fácil. Ojalá puedas ayudar con tus fotos (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
Sí, hazme la foto. Ay, mijita. Qué susto tan grande. ¿Quieres entrar para que veas la casa por dentro? Mira el hueco del techo, pero, bueno, más o menos tengo todas mis cosas aquí como puedo. No es fácil. Ojalá puedas ayudar con tus fotos (Foto: Evelyn Sosa Rojas).
"Soy Funes, arqueólogo y escritor. Esta no es mi casa, yo vivo en el edificio aquel. Allí a la gente del quinto piso les llevó la placa completa. Yo perdí la antena de televisión y, mira qué casualidad, caminando por la Vía Blanca en la mañana la encontré. Vine a ayudar a Montecino que sí sufrió daños. Se le fue el techo con todo, pero, mira, el cuadro de Martí ni se cayó al piso." (Foto: Evelyn Sosa Rojas).

“Soy Funes, arqueólogo y escritor. Esta no es mi casa, yo vivo en el edificio aquel. Allí a la gente del quinto piso les llevó la placa completa. Yo perdí la antena de televisión y, mira qué casualidad, caminando por la Vía Blanca en la mañana la encontré. Vine a ayudar a Montecino que sí sufrió daños. Se le fue el techo con todo, pero, mira, el cuadro de Martí ni se cayó al piso.” (Foto: Evelyn Sosa Rojas).

 

"Estábamos en la casa y de pronto sentí un ruido muy fuerte, como muchos aviones. El cielo estaba rojo. Todo empezó a salir volando. A la viejita la tuvimos que sacar de abajo de los escombros porque todo le cayó arriba, pero ella está bien, está durmiendo allá atrás. La casa entera se fue. Quedó la taza del baño. Aquí tengo el número, por si vienen preguntando, para que sepan cuál era la casa. Nos quedamos sin nada." (Foto: Evelyn Sosa Rojas)

“Estábamos en la casa y de pronto sentí un ruido muy fuerte, como muchos aviones. El cielo estaba rojo. Todo empezó a salir volando. A la viejita la tuvimos que sacar de abajo de los escombros porque todo le cayó arriba, pero ella está bien, está durmiendo allá atrás. La casa entera se fue. Quedó la taza del baño. Aquí tengo el número, por si vienen preguntando, para que sepan cuál era la casa. Nos quedamos sin nada.” (Foto: Evelyn Sosa Rojas)

 

Las peleas de gallos son una sangrienta tradición del campo cubano que no ha dejado de practicarse. Es usual en muchos pueblos encontrar vallas clandestinas o campesinos que crían gallos para pelearlos en entornos familiares. Esta la encontré camino a Pinar del Río y es de las pocas vallas autorizadas que existe en Cuba. Foto: Raul Cañibano.

Las peleas de gallos son una sangrienta tradición del campo cubano que no ha dejado de practicarse. Es usual en muchos pueblos encontrar vallas clandestinas o campesinos que crían gallos para pelearlos en entornos familiares. Esta la encontré camino a Pinar del Río y es de las pocas vallas autorizadas que existe en Cuba. (Foto: Raul Cañibano).

 

Los habitantes de la Ciénaga de Zapata tienen permitida la caza de cocodrilos pero no su comercialización. Tradicionalmente, el cocodrilo ha alimentado a los cenagueros, quienes lo preparan de las más diversas formas. Del animal aprovechan no solo su carne, sino también la grasa, que emplean para cocinar. (Foto: Raul Cañibano)

Los habitantes de la Ciénaga de Zapata tienen permitida la caza de cocodrilos pero no su comercialización. Tradicionalmente, el cocodrilo ha alimentado a los cenagueros, quienes lo preparan de las más diversas formas. Del animal aprovechan no solo su carne, sino también la grasa, que emplean para cocinar. (Foto: Raul Cañibano)

 

En 2006 hice la ruta martiana junto a Juan Carlos Alom y Felco Calderín. Camino a Mella, nos albergamos una noche en casa de esta familia. Recuerdo su hospitalidad. La señora, embarazada, mató un pato para nosotros y a él lo acompañamos toda la noche mientras velaba el parto de su puerca. En su muy humilde finca, este parto representaba una buena oportunidad de ingresos. (Foto: Raul Cañibano).

En 2006 hice la ruta martiana junto a Juan Carlos Alom y Felco Calderín. Camino a Mella, nos albergamos una noche en casa de esta familia. Recuerdo su hospitalidad. La señora, embarazada, mató un pato para nosotros y a él lo acompañamos toda la noche mientras velaba el parto de su puerca. En su muy humilde finca, este parto representaba una buena oportunidad de ingresos. (Foto: Raul Cañibano).

 

En 2006 hice la ruta martiana junto a Juan Carlos Alom y Felco Calderín. Camino a Mella, nos albergamos una noche en casa de esta familia. Recuerdo su hospitalidad. La señora, embarazada, mató un pato para nosotros y a él lo acompañamos toda la noche mientras velaba el parto de su puerca. En su muy humilde finca, este parto representaba una buena oportunidad de ingresos. (Foto: Raul Cañibano)

En 2006 hice la ruta martiana junto a Juan Carlos Alom y Felco Calderín. Camino a Mella, nos albergamos una noche en casa de esta familia. Recuerdo su hospitalidad. La señora, embarazada, mató un pato para nosotros y a él lo acompañamos toda la noche mientras velaba el parto de su puerca. En su muy humilde finca, este parto representaba una buena oportunidad de ingresos. (Foto: Raul Cañibano)

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Periodismo de Barrio

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