El 18 de junio de 2019 se detectó por primera vez la presencia del Aedes vittatus en el Caribe. Durante operaciones rutinarias de biovigilancia, especialistas de medicina preventiva de la Base Naval de Guantánamo, en Cuba, encontraron dos especímenes del mosquito, el cual es capaz de transmitir enfermedades como fiebre amarilla, dengue, zika, chikungunya, y otras, señala el artículo que informa del descubrimiento.

Desde esa fecha, se ha confirmado su presencia en República Dominicana, en octubre de 2019, y en la provincia de Camagüey, Cuba, en diciembre de 2020; aunque es posible que también se encuentre en otras islas del Caribe y aún no haya sido detectado.

Los investigadores que realizaron el estudio en Camagüey apuntan que “el haber capturado a esta especie en territorio cubano fuera de la Base Naval de Guantánamo, a más de 400 km de distancia, en una localidad rural a 5 km de la capital provincial y además ubicada en la región centro-oriental de la isla, hace sospechar que su invasión a través del país ha podido comenzar hace algunos años, y que es posible que pueda estar presente en otros países antillanos, aunque todavía permanezca sin detectar”.

También resulta relevante que los mosquitos capturados en República Dominicana no comparten los mismos marcadores genéticos que los encontrados en Cuba, lo cual indica que su entrada en la región puede haber sido por diferentes vías, independientes entre sí, sugieren los científicos que lo descubrieron en la Base Naval.

El Aedes vittatus muestra tres grupos con marcadores genéticos diferentes, ubicados geográficamente en África (al oeste de Guinea, en Ghana y en el este de Kenia), el sudeste asiático (Laos) y en el territorio del subcontinente indio (India, Pakistán, Sri Lanka). Las investigaciones realizadas en las especies localizadas en el Caribe evidencian que los marcadores genéticos de las muestras recolectadas en Cuba se encuentran más cercanas a los mosquitos de la India; mientras que las de República Dominicana son idénticas a los de Pakistán.

Además de estos lugares, previo a su descubrimiento en el Caribe, el Aedes vittatus había logrado establecerse en otros países de Asia (Bangladesh, China, Camboya, Irán, Laos, Malasia, Nepal, Arabia Saudí, Tailandia, Vietnam y Yemen); África (Argelia, Angola, Benín, Botsuana, Burkina Faso, Camerún, República Centroafricana, Comoras, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Yibuti, Etiopía, Gabón, Gambia, Liberia, Madagascar, Malaui, Mali, Mozambique, Namibia, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudáfrica, Sudán y Sudán del Sur, Tanzania, Túnez, Uganda, Zambia and Zimbabue), e incluso Europa (Francia, Italia, Portugal y España), detalla un texto publicado por investigadores indios en Journal of Vector Borne Diseases.

Presencia mundial del ‘Aedes vittatus’ antes de su descubrimiento en el Caribe (Fuente: Elaboración propia con datos del ‘Journal of Vector Borne Diseases’.)

Según un artículo del Pulitzer Center, esta especie, en conjunto con las demás de la familia Aedes, toleran la desecación de sus huevos, lo cual favorece que puedan ser transportados inadvertidamente a través del comercio internacional, aéreo o marítimo, y que, al entrar en contacto con agua en un clima cálido, sean capaces de sobrevivir y reproducirse.

Su aparición en la región del Caribe eleva el riesgo epidemiológico relacionado con los virus que transmite, al sumarle su cohabitación con otras especies de Aedes, transmisoras también de enfermedades como el dengue, señalan los especialistas que descubrieron al Aedes vittatus en Camagüey.

De acuerdo con el World Mosquito Program, este tipo de enfermedades afectan a casi 700 millones de personas a nivel mundial y ocasionan más de un millón de muertes al año. Al mismo tiempo, el dengue constituye la infección viral con mayor frecuencia de transmisión por los mosquitos Aedes, con un estimado de 96 millones de casos sintomáticos y 40 000 muertes cada año, apunta la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el continente americano y las islas del Caribe, durante el periodo de 2000 a 2021, se registraron un total de 25 268 562 casos, con el pico de las infecciones por esta enfermedad en 2019, con más de 3.1 millones de casos y 1 534 muertes.

Casos totales anuales de dengue en América y el Caribe de 2000 a 2021 (Fuente: Elaboración propia con datos de la Organización Panamericana de la Salud).

La llegada del Aedes vitattus empeora el panorama en la región, al sumar un nuevo vector capaz de transmitir el virus. Según el Pulitzer Center, ello implica la necesidad de adoptar y reforzar medidas para destruir los criaderos de mosquitos. Estas pueden incluir esparcir químicos y baterías en cuerpos de agua, vaciar las fuentes de agua estancada, y la instalación de equipos similares a trampas de luz que atraigan a los mosquitos y los maten.

En Cuba, a través de los años, se han empleado diversas técnicas en la lucha contra el Aedes aegypti, principal vector de transmisión del dengue en la Isla, y que también pudieran resultar útiles para evitar la propagación del Aedes vittatus.

El portal de salud cubano Infomed explica que la estrategia del país se centra en la reducción de los criaderos, mediante la aplicación de métodos físicos o químicos, los cuales incluyen la destrucción de huevos, a través del flameo de los criaderos potenciales, saneamiento ambiental y uso de larvicidas. Al mismo tiempo, durante las epidemias de dengue se realizan rociados dentro y alrededor de los criaderos positivos a la presencia de mosquitos, así como en las propiedades y calles aledañas.

Más recientemente, en 2019, se comenzó a experimentar con el empleo de la bacteria Wolbachia. Si bien esta no se encuentra de forma natural en los mosquitos, puede ser introducida en estos y ayudar a reducir la transmisión de los virus a las personas, para quienes la Wolbachia no representa ningún riesgo, indica el World Mosquito Program.

Según la Organización Panamericana de la Salud, “cuando las hembras se aparean con mosquitos portadores de la bacteria, los huevos no eclosionan y no hay reproducción de la especie, lo que conlleva a la disminución del número total de mosquitos. Además, los Aedes aegypti infectados con la bacteria disminuyen su capacidad de transmisión del virus del dengue”.

En Singapur, por ejemplo, el empleo de esta bacteria como parte de un experimento mostró una reducción del 90 % de la población de mosquitos Aedes aegypti, informó la Agencia Ambiental Nacional de ese país. De igual forma, ha sido empleada en otras naciones para controlar la expansión de epidemias relacionadas con los virus transmitidos por esta especie.

Sobre el autor

Olivia Marín Álvarez

Olivia Marín Álvarez

Doctorante en Ciencias Sociales en la Universidad Autónoma Metropolitana de Ciudad de México. Máster en Relaciones Internacionales por la misma Universidad (2018). Graduada de Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2012).

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