Escuela de Fotografía Creativa de La Habana (EFCH)

Hace un mes las aulas de la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana (EFCH) estaban llenas y los alumnos recibían clases de iluminación o manejo de cámara. Pero tras los primeros casos de COVID-19 en Cuba, se impuso buscar estrategias para seguir con el curso y respetar el distanciamiento social: la EFCH escogió WhatsApp como canal para estar en contacto con sus estudiantes.

Ana Mahe Inda, directora de la EFCH, explica que tienen algunas clases grabadas, hay ejercicios escritos y cuentan con los 40 números de su revista Negra como material de consulta. Como complemento, la aplicación es una vía de comunicación que permite seguir de “cerca” el aprendizaje de los alumnos, dar indicaciones y atender dudas.

“Esta modalidad llegó para quedarse, aunque preferimos lo presencial. Lo hacemos teórico-práctico y muy divertido, por eso los estudiantes lo valoran. El 80 % es gratis, solo cobramos un pequeño importe: 80 pesos cubanos”, cuenta Ana Mahe.

Ante las nuevas circunstancias, también han surgido nuevas ideas de capacitación, por ejemplo: ¿cómo tomar las fotos de los recién nacidos o del primer cumpleaños? La EFCH se propuso enseñar a las madres sencillas técnicas para fotografiar a sus hijos pequeños desde su celular, supliendo así un servicio que hoy no pueden contratar.

Han sumado, además, iniciativas como El encuentro con el artista, un espacio de interacción por WhatsApp con grandes fotógrafos como José María Mellado.

Aunque los alumnos, en su mayoría jóvenes, lo han aceptado bien, la falta de costumbre en el aprendizaje on-line es una barrera para algunos. “Ha sido muy interesante y también muy desafiante todo el proceso”, cuenta.

Ante las medidas de distanciamiento social, los profesores y alumnos mantienen sus actividades a través de WhatsApp (Foto: Sitio web de EFCH).

Gimnasio Charlotte

Mirtha Yamilet González Álvarez, líder del gimnasio Charlotte, cuenta que desde antes de la COVID-19 había pensado en WhatsApp como una vía para transmitir conocimientos,  “porque ahorra datos y es fácil de usar por personas con dificultades para trabajar en Internet”. Desde hace unas semanas, comenzaron a definir quiénes serían los administradores y quiénes impartirían las clases bajo esta modalidad totalmente gratis.

Como la plataforma permite la creación de grupos, el envío de audios y respuestas a mensajes de otros miembros, es posible mantener una “conversación” con varios destinatarios al mismo tiempo. Sin embargo, aparecen otros retos que pueden ser inconvenientes en el proceso educativo y comunicativo: constantemente llegan notificaciones que dispersan la atención; la persona puede estar realizando otras tareas a la vez y el tiempo de envío de una respuesta se dilata; y no es posible saber quién está en línea, entre otros.

Para reducir estas barreras, en el gimnasio Charlotte organizaron a los clientes en grupos con diferentes horarios. “Comenzamos a las 8:30 a.m., cada profesor pone planes de entrenamiento en dependencia de los grupos y las exigencias particulares; en el horario de la tarde se repite el mismo proceso”, cuenta Yamilet.

Mediante videos o tablas de entrenamiento, los profesores indican el plan del día, que puede ir desde ejercicios más avanzados a menos avanzados. “Quienes están en línea nos dicen sus dudas, es un proceso interactivo, pues los profesores también suben sus fotos en tiempo real”, relata.

Para mantener a los clientes en línea hasta que la crisis sanitaria termine, permanecer en el mercado y poder ayudar a las personas a mantener un buen estado físico y emocional, Yamilet ha encontrado otras iniciativas tras culminar el entrenamiento. “Hacemos juegos didácticos, adivinanzas, ejercicios de agilidad mental; ahí los clientes interactúan y responden, se ganan premios. Hicimos una fiesta on-line donde enviaban sus fotos, con sus traguitos de lo que fuera; estuvimos hasta la madrugada”, cuenta.

Gimnasio Dale Dale

Con el lema “#QuédateEnCasa, pero haz que valga la pena”, el gimnasio Dale Dale alquila bicicletas eléctricas a sus clientes y ofrece clases gratuitas por WhatsApp para que las usen correctamente y tengan un buen entrenamiento. “Los fondos de la renta de equipos queremos emplearlos en garantizar este modelo de negocio, para que una vez pasada la pandemia el spinning vuelva a funcionar”, cuenta su titular Michel Varona Rodríguez.

Mientras apuesta por este modelo temporal de negocio, piensa en los retos y consecuencias. “El cuidado de las bicis” es una de sus preocupaciones. Por ello, establecieron una cuota de garantía que cada cliente debe abonar antes de llevarse el equipo. Al término del contrato, si la bicicleta está en buen estado, “su dinero le será devuelto”, asegura. “Siempre hay riesgos que correr ante un negocio  –dice Michel–, pero eso no debe frenarnos, solo que hay que intentar minimizarlos”.

Él no solo sueña con mantener las clases por WhatsApp para sus clientes, también desea ampliar su impacto. Con ese objetivo prepara un sitio web que, mediante una suscripción de costo asequible, brindará acceso a clases en video de spinning, pilates, fitness, zumba, ejercicios para embarazadas. También se podrán descargar calendarios con rutinas y planes de entrenamientos. De igual forma, quiere implementar una tienda virtual con artículos deportivos.

Una nueva etapa para la entrega a domicilio en Cuba

Pedir comida a domicilio era un sueño para los habitantes de otras provincias cubanas, pues hasta el momento, las experiencias de este tipo se habían hecho más populares en La Habana. Sin embargo, ante el cierre de restaurantes, cafeterías y dulcerías, varios emprendedores de otras regiones de Cuba encontraron en el delivery la oportunidad de mantener sus negocios y de seguir brindando servicios en medio de la crisis.

Así ha sucedido en la ciudad de Pinar del Río donde ya es posible ordenar una pizza, cena, o pasteles, gracias a que varios negocios como Pasteles Verdes, Yeyo, Carol y Ale, entre otros, ofrecen estos servicios.

Una iniciativa del sector privado que también se ha extendido al sector gastronómico estatal. En el territorio pinareño la Pizzería Terrazina, el restaurante El Marino y El Criollito comenzaron a llevar alimentos a domicilio.

Casos similares se observan en otras provincias cubanas, como si el delivery se expandiera con el coronavirus. Así el restaurante Columpio 36 en Cienfuegos oferta variados packs de comida, mientras que 1910 Restaurante Bar en Holguín suma platos exquisitos al menú del servicio a domicilio.

En La Habana, esta modalidad ha comenzado a ser utilizada por otros negocios o empresas estatales:

Bar-restaurante Mío&Tuyo

El Mío&Tuyo no solo ha comenzado con envíos de refrescos y cervezas a domicilio, también apuesta por el Facebook Live para que sus clientes disfruten de conciertos en vivo desde casa. Existe, además, un grupo de WhatsApp para interactuar con seguidores y compartir fotos de los espectáculos que han tenido lugar en el bar-restaurante.

D’Brujas

D’Brujas, un emprendimiento que elabora jabones artesanales en La Habana, también lleva “su pedido hasta la puerta de su hogar”. Para esta experiencia han creado una alianza con Mandao, negocio de mensajería.

Algunos buscaban desde hace tiempo una plataforma tecnológica o un negocio que permitiera la compra on-line de productos de los agromercados, las tiendas o las farmacias.

Mercazona

Se trata de una plataforma creada en Las Tunas que permite a los residentes de esa ciudad escoger y comprar los productos del agro que deseen. “La idea surgió como solución a un problema de buena parte de los trabajadores y estudiantes cubanos: muchas veces tienen que pedir permiso o ausentarse de sus centros de trabajo o estudio para comprar. Además, para las personas de la tercera edad constituye un esfuerzo ir al mercado, hacer colas y cargar las compras”, explicó a Juventud Técnica Alejandro Pérez Perera, líder del proyecto.

En esta aplicación móvil, las personas encuentran una interfaz que presenta condimentos, frutas, vegetales y viandas. Ahí pueden adquirirlos y recibirlos en la casa.

Te lo lleva Cuber

Grupo de WhatsApp creado por iniciativa de Cuber, un servicio de transporte a demanda que ante la COVID-19 permite adquirir desde el hogar productos frescos del agro. Según explican en sus materiales promocionales, respetan los precios y solo cobran por el envío.

Juguera Andando

La Juguera Andando es un emprendimiento concebido ante la llegada de la COVID-19 al país. La idea inicial era prestar servicios a los estudiantes de la Universidad de La Habana y al personal médico y pacientes del Hospital Calixto García. Sin embargo, cambió su modo de venta, ahora ofrece jugos a domicilio para calmar la sed en el caluroso clima cubano.

“A las personas les ha gustado mucho la idea y nuestros juegos porque son 100 % naturales, pero les ha chocado el precio del envío a domicilio. Aunque los precios de los jugos son muy económicos, el extra por llevarlos afecta el costo. Ante esta situación, la medida que hemos tomado es hablar con los clientes y cuando no tienen apuro en la llegada de los jugos, tratamos de agrupar las entregas”, comentó Diana Rosa Pérez Betancourt, responsable de Atención al Cliente y Redes Sociales de la juguera.

La pandemia ha puesto a prueba la capacidad de los negocios privados para reinventarse y sobrevivir:  ha impulsado la aparición de nuevos servicios en lugares donde no existían; incluso modelos de negocios tradicionales como los gimnasios han mutado para llegar al público.

Sobre el autor

Sandra Madiedo Ruiz

Sandra Madiedo Ruiz

Periodista de elTOQUE.

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