Cuando en 1525 los navegantes portugueses Diogo Cão y Duarte Pacheco Pereira establecieron un centro de recepción, comercio y embarque de esclavos negros en la Isla de Luanda, los nativos de la etnia bakongo, súbditos del Reino de N’gola, cosechaban y comerciaban con sal en las salinas naturales de Cacuaco.

Siguiendo el indetenible avance en la colonización del litoral angolano, los portugueses fundaron la Villa de São Filipe de Benguela y levantaron las primeras salinas. Fue así como explotaron durante siglos el valioso tesoro de los recursos naturales de esta región africana.

A finales del siglo XIX se expande la industria de la salazón y secado del pescado hasta conformar el mayor feudo portugués en el litoral atlántico angolano: la orla sur de la Villa de Baia Farta. Dentro del conjunto de campos salinos, extendidos en una franja de 40 km, destacan por su originalidad de diseño y permanencia en el tiempo los campos de Baia Farta, La Macaca y Calombolo.

Es esta una región donde predominan montañas rocosas que hunden sus raíces en el océano, franjas de desiertos, cegadoras tormentas de arena y polvo en el caluroso verano de diciembre y un régimen de severa sequía.

Las bases de su cultura se hallan en la pesca, la salazón y secado del pescado y en las salinas. Una cultura que se trasmite de madres a hijos desde muy temprano. Una vez que el infante abandona el seguro refugio que ha ocupado durante meses sobre la espalda de la madre (después de cumplir el primer año de vida), comienza el aprendizaje práctico. En primer orden nadar, un ejercicio que deberá realizar bajo riesgos extremos a causa de la corriente de Benguela y la abundancia de tiburones blancos.

Los que logran sobrevivir a los primeros cinco años deberán aprender cómo hacer fuego a la manera prehistórica y a cocinar con habilidad el funche de harina de maíz o yuca y el peixe con molho de tomate, platos típicos de los baianos.

La educación básica comienza en la escuelita de primera enseñanza, si se logra ocupar un espacio en las insuficientes y muy concurridas aulas. Las niñas, siguiendo los pasos de las madres, trabajan a veces con su hermano menor atado a la espalda. La maternidad llega muy pronto, incluso antes de alcanzar los 14 años, edad que se considera apropiada para la presentación de las jóvenes en sociedad y la concertación del matrimonio entre familias, donde el valor de la dama estará representado por el monto de la dote y por el corral del ganado.

Las mujeres representan el 72 % de la mano de obra en la industria de la sal y la pesca; realizan la labor más severa y reciben un salario menor al de los hombres.

Julita. Salinas Calombolo, 2013 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Cosecha de sal. Salinas Calombolo, 2013 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Envasado de la sal. Salinas Calombolo, 2013 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Mujeres en la carga de sal. Salinas Calombolo, 2013 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Filisberta Mutumbe. Salinas Calombolo, 2013 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Madre con bebé a cuestas. Salinas Calombolo, 2014 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Mia filha. Salinas Calombolo, 2014 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Meu filho. Salinas Calombolo, 2014 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Eu nasci nas salinas. Calombolo, 2013 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Hora del funche. Salinas Calombolo, 2013 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Na minha escola. Salinas Calombolo, 2013 (Foto: Erlán Morell Hernández).

O doce sonho do bebe na areias. Salinas Calombolo, 2013 (Foto: Erlán Morell Hernández).

Sobre el autor

Erlán Morell Hernández

Erlán Morell Hernández

Tecnólogo en producción de sal. Experto en manejo y explotación de salinas costeras. Trabajó como especialista en la República de Mozambique (1982-1983) y en la República de Angola (2013-2015). Autor del libro 'Sal marina y Salinas costeras en el Archipiélago cubano (siglos XVI-XXI)', publicado por el Ministerio de Energía y Minas en 2019.

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