El pasado 5 de agosto decidí dar un paseo con mi pareja bordeando la bahía habanera. En nuestro recorrido nos alarmó el alto grado de contaminación del mar, provocado tanto por desechos de basura como por residuos de petróleo. Resulta doloroso y triste que una ciudad que acaba de cumplir sus 500 años, cuyo surgimiento y desarrollo se debió en gran medida a su magnífica bahía de bolsa, se encuentre actualmente en estas condiciones.

La Bahía ha sido un territorio de vital importancia desde la colonia como centro y corazón del comercio. Su valor histórico y cultural es indiscutible. El establecimiento de un sistema defensivo de fortificaciones durante el período colonial le otorgan una identidad y una belleza singular. Fue uno de los conjuntos defensivos más importantes de Hispanoamérica. Sin embargo, su bello rostro se está oscureciendo.

La indisciplina social de la población cubana es una de las principales causas que provoca esta contaminación por residuos arrojados al mar o a los afluentes cercanos a este. Lo más preocupante es que predomina el plástico, un material hecho a partir de residuos de petróleo con una alta resistencia a corromperse.

La actividad industrial del sector estatal genera la contaminación de residuales líquidos que se observa en todos los desechos sólidos manchados de petróleo y en la coloración negra de las aguas. A su vez, muchas personas que pescan a lo largo de toda la bahía desconocen el grado de contaminación que tiene este ecosistema. Los mismos pescadores citan que ha disminuido la actividad pues varias clases de peces han desaparecido en la zona.

Las consecuencias de todo este desenfreno e indisciplina, tanto desde la población como desde las autoridades estatales encargadas en solucionar estos temas, está afectando también los océanos.

Los objetos encontrados alrededor de la bahía están manchados por el petróleo, uno de los mayores contaminantes de sus aguas (Foto: Yanahara Mauri Villarreal).

Las aguas residuales se encuentran entre los principales contaminantes de la bahía (Foto: Yanahara Mauri Villarreal).

Latas vacías de cervezas o refrescos, bolsas o paquetes de nylon y botellas de vidrio se ven flotando a lo largo de toda la bahía (Foto: Yanahara Mauri Villarreal).

Muelle de luz (Foto: Yanahara Mauri Villarreal).

Muchos de los pescadores han tenido que trasladarse a otras zonas debido a la contaminación ambiental (Foto: Yanahara Mauri Villarreal).

Una bolsa común de plástico tarda hasta 150 años en degradarse (Foto: Yanahara Mauri Villarreal).

Malecón de La Habana (Foto: Yanahara Mauri Villarreal).

Aguas contaminadas con residuos de petróleo (Foto: Yanahara Mauri Villarreal).

Desechos humanos e industriales llegan hasta la Bahía diariamente (Foto: Yanahara Mauri Villarreal).

Sobre el autor

Yanahara Mauri Villarreal

Yanahara Mauri Villarreal

Nació en 1984, en La Salud, Provincia Habana, Cuba. Licenciada en Historia del Arte en el año 2008 en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Es graduada del curso de Postgrado "Arte de Conducta" de la artista Tania Bruguera en el año 2009. Ha cursado diversos talleres de fotografía y ha participado en exposiciones nacionales e internacionales. Se le otorgó la Beca de creación de la Fototeca de Cuba “Raúl Corrales” en el año 2018. Recibió el primer premio y el Premio de la Fototeca de Cuba en la IX Bienal de Fotografía de La Habana del año 2010, en San Antonio de los Baños. Gran premio de la Fototeca de Cuba en el Primer Festival de fotografía de pequeño formato 5X7 en el año 2010, lanzado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Sus obras han sido publicadas en diversos medios, tanto nacionales como extranjeros. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la sección de Artes Plásticas. Vive y trabaja en La Habana.

Deje un comentario